26 de Julio de 2000  
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Los padres del detenido estuvieron en la comisaría y juraron que es inocente


Necesitaban verlo, mirarlo fijamente a los ojos y hablar con él. Después de intentar sin suerte un contacto el pasado lunes con Víctor Canteros, sus padres, Elidio Ramón Canteros (53) y Isabel del Carmen Caballero (51), recién llegados de Corrientes, pudieron visitarlo ayer en una celda de la comisaría 8¦, donde se encuentra recluido.
Fue un encuentro por demás emotivo, donde por varios segundos las lágrimas le quitaron espacio a las palabras. Recién, tras un fuerte abrazo, comenzó entre sollozos el diálogo.

"Por suerte pudimos verlo y con plena seguridad decimos que él no es. Su rostro lo dice todo. El llora porque lo están acusando inútilmente, lo están juzgando inútilmente. El es un chico que jamás tuvo problemas con nadie. Todos mis muchachos son buenos. Por ellos pongo las manos en el fuego", comentó angustiada la madre.
"El nos decía a cada rato 'no sé matar ni una mosca, cómo voy a matar a Maribel, a mi amiga'. Es una locura. Ni con un arma, ni con lo que sea. Justo la semana pasada la chica le había pedido prestado el local donde vive para festejar su cumpleaños. Desde ya que Víctor no tenía problemas, sólo le pidió que no haya muchos invitados porque el lugar es un poco chico", agregó.
Cuando se los consultó por las supuestas heridas que tendría Víctor en su cuerpo y, que fueron uno de los basamentos de la fiscalía para pedir su detención -ordenada por el juez de garantías Néstor De Aspro-, Elidio Canteros, con voz firme, aseguró: "Se habla de las lastimaduras, pero no tiene nada. Lo miramos de arriba a abajo y sólo se le nota un tajito que se lo hizo la novia jugando".
"Eso es verdad", afirmó Isabel, quien, no contenta con esa expresión, manifestó mostrando sus manos y la cara que "Víctor siempre se está rascando porque es como yo, tiene alergia. Eso es lo único, esas serán las marcas de las que hablan. Otra cosa no hay".
Víctor Canteros no tenía trabajo. Si bien estuvo varios años en Carrefour, actualmente se encontraba desocupado. Por eso sus padres querían que volviese a Bella Vista, el pueblito del que son oriundos, a unos 150 kilómetros de la capital correntina.
"Nuestro hijo trabajaba como repositor en góndolas. No era carnicero. El único que trabaja en carnicería, pero de Wall Mart, es Alexandro. Y como justo ahora andaba sin trabajo, me lo iba a llevar a Corrientes. Hoy -por ayer- tendría que estar en Bella Vista para trabajar conmigo en el asunto de las hortalizas y resulta que se encuentra con este problema", mencionó Elidio, quien seguidamente aclaró que "Víctor estaba esperando cobrar una plata, para irse. Pero como pasaban los días y no conseguía nada, le iba a mandar un dinero para el pasaje".
Si bien muestran cierta tranquilidad, los padres del único detenido por el crimen de Maribel Roxana Reyes Landauro, están molestos y no dudan en expresar lo que sienten: "Somos una familia humilde, pero vamos a luchar hasta las últimas consecuencias por nuestro hijo. Por eso nos duele que digan que tiene habilidad para el cuchillo. Yo pienso que habilidad es una cosa y ser cuchillero es algo totalmente distinto", dijo el padre levantando un poco el tono de voz.
A punto de partir hacia la Terminal de Omnibus para emprender el regreso a Corrientes y, con su cartera colgando de uno de sus hombres, la mamá de Canteros destacó que "mi hijo nunca manejó un revólver, nunca manejó cuchillos, ni nada. En casa no hay ni una gomera. Con decirle que cuando iban a la escuela jamás se pelearon con nadie. Tienen una conducta intachable y todo lo aprendieron de sus padres, que ya llevan 29 años de un sano matrimonio".
Demás está decir que Elidio e Isabel le transmitieron todos sus temores a Víctor. Por eso no dudaron en preguntarle dónde estuvo la madrugada del crimen de la joven peruana.

"Nos dijo que estuvo en el cumpleaños de un amigo y después en un boliche, pero, como no tenía plata, se fue a dormir a su casa. Nunca llegó a la pensión tan de madrugada", manifestó el padre, quien mostró particular enojo hacia la labor de la policía. "Cuando estuvieron mis hijos y mi nuera en la comisaría, la pasaron mal. A Karina, la esposa de Gustavo, más allá de tenerlos desde las diez de la noche a las seis de la mañana, la apuraron, le dijeron de todo. Querían que declare de determinada forma porque si no le iban a sacar el chico o iba a ser la mujer de los presos", añadió indignado.
"No sabemos si hay una mano negra detrás de esto. Dejaremos actuar a la Justicia. Estamos muy tranquilos, tenemos la conciencia muy tranquila y estamos orgullosos de nuestros siete hijos, de eso que no quepan dudas".

          
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