"Muchas veces me hicieron bajar del colectivo porque las monedas que tenía para sacar el boleto no podían ser leídas por las máquinas expendedoras. Aunque viajo todos los días con mis hijos, que son muy chiquitos, los choferes me hacen bajar igual y nadie se ha ocupado de buscar una solución intermedia al tema, pues el dinero para viajar lo tengo pero por un problema de tecnología terminamos pagando la falla nosotros que perdemos minutos de oro esperando el colectivo siguiente", comentó Laura Timossi, quien es usuaria de la línea 506 y suele viajar desde Hernández al centro de la ciudad. Como Laura, son cientos los ejemplos de pasajeros que se enfrentan con múltiples inconvenientes a la hora de sacar un boleto para viajar en colectivo, según pudo establecer este medio en una amplia recorrida por las paradas de micros.
Por ejemplo, María Garay aseguró que "me bajaron del colectivo de la línea 275 porque la máquina no tenía cambio. Iba a trabajar y ese día llegué tarde por culpa ajena. No entiendo cómo todavía no se mejoró el sistema". Además, y según comentó la usuaria, que suele tomar el micro en 22 y 82 para viajar hasta diagonal 78 y 8, tuvo que comprar una golosina en un quiosco del barrio para conseguir monedas y llegar a destino. "Finalmente, el boleto me salió carísimo", se lamentó María.
Karina Galdano también es usuaria del 275 y afirmó, ante una consulta de este medio, que "a mí nunca me pasó que me hayan tenido que bajar del colectivo porque mis monedas no funcionaban, pero si he visto muchos casos. Incluso hasta se armaron fuertes discusiones entre los choferes y los pasajeros porque la gente no podía subir al colectivo".
Según los usuarios, "el tema no es sencillo. Al parecer hay muchas monedas falsas que están dando vueltas por la Ciudad y uno no sabe si la moneda es trucha o verdadera. Eso lo sabemos cuando estamos arriba del colectivo, ponemos el cobre y la máquina no la lee. Entonces pasamos por un mal momento porque no tenemos otra moneda en el bolsillo, tenemos que ir al trabajo, los minutos corren para uno que si se baja puede llegar tarde al laburo y para el chofer que te mira con cara de pocos amigos porque se atrasa", relató Osvaldo Serpio, quien ayer estaba parado en uno de los refugios de la plaza San Martín esperando un interno de la línea 273.
Susana Iriarte, quien acostumbra a utilizar los micros de la línea 307, expresó que "con el sistema de tarjetas magnéticas solucioné varios problemas, ya que con las monedas siempre aparecía algún inconveniente siempre: si no se quedaban con el vuelto, no la leía la máquina y entonces muchas veces me quedé a mitad de camino y me hacían bajar del micro si no encontraba alguna persona dentro del pasaje que me cambiara las monedas".
"A las empresas les interesa llevar pasajeros, no le conviene rechazarlos. Por eso, es importante remarcar que las quejas de la gente que dice que fue bajada de algún colectivo son aisladas. En nuestro caso, prácticamente no recibimos reclamos de esta naturaleza", comentó Luis Figuretti, quien desempeña tareas jerárquicas en la línea 275, una de las más castigadas por las críticas de los usuarios.
Figuretti comentó que "cuando se hace bajar a un pasajero se trata de episodios de fuerza mayor". El mismo remarcó que "para que viaje todo el mundo decidimos implementar el sistema canje para que en los casos que la máquina no pueda entregar el vuelto se le da el ticket al pasajero como si fuera un boleto secundario y éste le entrega al chofer la moneda".
En tanto, otro vocero empresarial remarcó que "varias veces, mucha gente paga el daño causado por algunas personas que introducen monedas falsas o con chicles y esto daña el sistema y no permite que el chofer pueda levantar más pasajeros hasta el final del viaje".