Mientras las parasitosis infantiles están siendo derrotadas en el centro de nuestra ciudad, se mantiene fuerte en ciertos sectores aledaños. La falta de agua potable y cloacas sumadas a otras malas condiciones de vida, transforma a ciertos barrios en bastiones inexpugnables que impiden combatir estas invasiones al organismo con éxito. Un trabajo anterior de veterinarios mostraba que el riesgo también se aloja en las plazas
"Todo chico a los 8 años es un promiscuo vocacional. Si a eso se le agregan condiciones de vida inadecuadas, hacinamiento, falta de agua potable y cloacas, tendremos un alto número de niños parasitados", asevera Eduardo Cueto Rúa, gastroenterólogo del Hospital de Niños y un combatiente de trinchera para doblegar este tipo de afecciones íntimamente ligadas a lo social.
Recuerda un trabajo realizado conjuntamente por el Hospital de Niños y las facultades de Medicina y de Química y Farmacia en donde se tomaron tres sectores de la ciudad. Las diferencias fueron notables. La parasitosis estaba presente en el 73% de los chicos de la periferia cuyos hogares carecían de agua potable y cloacas; el 54% de los que viven en barrios en donde falta uno de los dos elementos, es decir, cloacas o agua potable y sólo el 35% de los que viven dentro del casco urbano. Pero Cueto Rúa afina esos datos, "dado que hablar de parasitosis en general puede incluir algunas expresiones más benignas o inofensivas. Pero si lo reducimos a cuadros más severos como las giardias intestinalis o lamblia los porcentajes se reducen respectivamente al 34%, 22% y 9%. Y si vamos al helmintos, los porcentajes son del 48%, 12% y cero directamente en el centro". Existe otro trabajo de la Facultad de Veterinaria que señala que de 22 plazas que tiene La Plata, 16 contienen parásitos alojados en las heces de los perros.
Según el especialista, estos números que surgen del trabajo realizado hace un par de años, mantienen no sólo vigencia, "sino que las diferencias han aumentado. La concientización ha sido muy grande y masiva y las madres saben hoy prevenir a estos invasores. Pero donde no hay agua potable y cloacas, los números siguen siendo preocupantes. En los congresos internacionales comprobamos que nuestros números en el casco urbano han mejorado al punto de superar a importantes centros urbanos del primer mundo, pero en la periferia se mantienen por encima".
De los parásitos más agresivos, los principales que se han detectados en chicos de nuestra región son, de acuerdo a Cueto Rúa, "giardia lamblia que es muy patógeno y que suele producir desnutrición; ascaris lumbricoides, que produce cuadros oclusivos con fuertes dolores abdominales y blastocitis hominis que es poco patógeno, pero indicador como otros de contaminación fecal".
La transmisión de estos parásitos se suelen producir a través del agua, de los alimentos y por el contacto con el suelo. Los especialistas aseguran que la mitad de la población infantil del país está parasitada y la mitad de ellos, con giardia lamblia. Si Argentina cuenta con una población aproximada de 8 millones de niños, 4 millones están parasitados y 2 con giardias. Un solo chico elimina 900.000.000 de quistes en sus deposiciones. Con sólo 100 se infecta una persona. Esto quiere decir que un solo chico está en condiciones de contaminar a 9 millones de personas.
Este parásito habita en humanos pero también en perros, gatos, caballos, ovinos, bovinos, conejos, nutrias, roedores y hasta reptiles. La experiencia advierte que a partir de los 15 o 16 años es una patología infrecuente, salvo en inmunodeficientes. Es la causa más común de diarrea en el viajero en poblaciones no inmunizadas.
Cueto Rúa señala que "en la infancia puede producir un cuadro de mala absorción comparable clínicamente a la enfermedad celíaca. Produce dolor abdominal recurrente y los niños suelen eliminar materia fecal clara, en la que pueden visualizarse los alimentos ingeridos en el día". Esta relación sintomática con la enfermedad celíaca ha hecho que se profundizara también el estudio sobre esta enfermedad cuyo origen es totalmente distinto y no tiene nada que ver con los parásitos. Precisamente La Plata y desde el Hospital de Niños se ha desarrollado un importantísimo trabajo a través de los especialistas y también, desde los padres de los chicos celíacos. "En 25 años hemos visto en el Hospital de Niños alrededor de 1100 celíacos y 6 mil desnutridos severos. El trabajo permitió una alta detección de enfermos celíacos y el número aumentó cuando se abrió la detección a los familiares de los enfermos. Allí se descubrió un alto número que presentaba poca sintomatología. La enfermedad celíaca pasó entonces de ser un caso cada mil personas a uno cada 500. Pero eso es otro tema".
El año pasado un grupo de investigadores del Laboratorio de Parásitos Humanos y Zoonosis Parasitarias de la cátedra de Parasitología de la Facultad de Veterinaria de la UNLP, determinó que 16 de las 22 plazas de La Plata tienen partes de su suelo contaminadas desde las heces de los perros con parásitos que producen Toxocarosis.
Además, sobre 250 perros analizados, con y sin dueños, el 42% estaba parasitado. El estudio no fue casual y en su oportunidad los investigadores refirieron a EL DIA que el trabajo surgió ante la presencia de algunos casos severos. "Los síntomas y la gravedad de la enfermedad en el hombre depende del órgano en el que se enquistó la larva. Si se aloja en el hígado los síntomas serán similares al de una hepatitis; en pulmón, síntomas asmatiformes; en cerebro, epileptiformes y en los ojos, pueden provocar ceguera".
La forma de adquirir esta enfermedad es siempre oral. Puede ser de manera directa por el hábito de algunos chicos de ingerir tierra o indirecta, al consumir frutas o verduras crudas mal lavadas. La propuesta de los veterinarios fue efectuar una convocatoria a la población para "una tenencia responsable de los animales". No sólo destinada a desparasitar al propio perro sino a evitar que contagie a través de sus heces. Es común que los propietarios de departamentos o casas sin patio o jardín saquen a la calle al perro. "En otras ciudades, en donde el perro ocupa un lugar realmente importante, como en París, los propietarios se hacen cargo de limpiar las heces de su perro en la calle o en los parques. Salen munidos de una palita y una escobilla para recoger las heces".