La triquinosis no es nueva, por cierto. Esta zoonosis, enfermedad que se transmite de los animales a los hombres, tiene presencia bíblica y debe haber resultado devastadora en la antigüedad dado que por ella, algunos pueblos tenían prohibido consumir carne de cerdo. Se produce al consumir chacinados o fiambres de cerdo parasitado, crudos o mal cocidos y también con un proceso inadecuado.
Como explicaron a este medio fuentes de la Región Sanitaria XI, que actuaron en el actual caso de La Plata, "se trata de cerdos faenados clandestinamente, sin previo y necesario control bromatológico. Seguramente criados en basurales y engordados con residuos que no fueron previamente tratados. En la facultad de Veterinaria de La Plata también subrayaron este aspecto: "Básicamente tiene que ver con la crianza no controlada de porcinos, dado que la detección de las larvas es relativamente simple. Diríamos que, además de no controlada, es una crianza desaprensiva, porque todo el que trabaja con cerdos conoce la existencia de la triquinosis, lo que la produce y los pasos que deben darse para evitarla". Los casos suelen producirse entre mayo y setiembre, lapso en donde se faenan normalmente los cerdos en nuestro país.
Cuando se ingiere el embutido o la carne mal cocida, la triquina que es el parásito, ingresa al organismo humano en donde se reproduce y desde el intestino -donde se hace adulto- se disemina por los músculos afectando a los de mayor elasticidad, aunque no afecta el corazón porque allí las larvas mueren.
La sintomatología varía dependiendo del número de larvas invasoras, los tejidos invadidos y el estado físico general del enfermo. Lo más grave de esta zoonosis es que es incurable. A través de un tratamiento adecuado y temprano se eliminan los síntomas y se neutraliza el avance, pero los parásitos quedan definitivamente. El tratamiento es simple. Tomada a tiempo puede hacerse de manera ambulatoria.
La triquinosis está presente en la mayor parte del mundo, pero es muy rara o no existe en regiones en la que los cerdos son alimentados con verduras de raíz, como sucede en Francia. En los Estados Unidos se ha vuelto poco frecuente. No es el caso de nuestro país. En la facultad de Veterinaria advirtieron que "en tiempo de crisis los casos aumentan porque en los productores no autorizados bajan las condiciones de la alimentación y es más común que se recurra a residuos".