29 de Julio de 1999
Brasil acudiría a los militares por la huelga de los camioneros
Advirtió que apelaría a las fuerzas armadas para destrabar las rutas obstruidas por una huelga de miles de transportistas. El país quedó semiparalizado y comienzan a faltar insumos básicos.



SAN PABLO, Brasil (AP y REUTER).- El presidente Fernando Henrique Cardoso decidió anoche restablecer el libre tránsito en las carreteras de Brasil, obstruidas por una huelga de miles de transportistas que amenaza con paralizar a este país.
Una tentativa de acabar con el movimiento fracasó al cabo de tres horas de negociaciones infructuosas entre el ministro de Transportes, Eliseu Padilha, y líderes de los huelguistas.
"El gobierno ha tomado la decisión de mantener la libre circulación en las carreteras, y de ser preciso con el uso de la fuerza militar", dijo el portavoz presidencial Georges Lamaziere.
"A medida que haya uso de la violencia en las manifestaciones, y se impida la libre circulación, podrá ser necesario también el uso de las fuerzas armadas", agregó el portavoz.
Ayer por la mañana, la policía recurrió al uso de gas lacrimógeno para dispersar una manifestación en una carretera cerca de San Pablo.
No había aún detalles sobre cómo el gobierno planea hacer cumplir su decisión, una de las más graves de Cardoso desde que asumió el mando hace cinco años. Brasil tiene 53.000 kilómetros de carreteras y los huelguistas han levantado 592 campamentos sobre diferentes lugares de la red.
La huelga iniciada el lunes también es uno de los mayores desafíos para el gobierno, que nunca antes se vio ante un poder de la magnitud exhibida por los camioneros. Se estima que en tres días puede acabar el combustible de las estaciones tanto urbanas como rurales, con lo cual el país quedaría paralizado.
La huelga estalló pocas horas después del comienzo de una marcha del Movimiento de los Campesinos Sin Tierra (MST), que pretende llegar en tres meses hasta Brasilia y exigir la renuncia del presidente, a quien acusan de lentitud en el otorgamiento de tierras a los campesinos. Un grupo de militantes de ese movimiento, la organización social más numerosa y más activa de Brasil, se sumó ayer por la mañana al de los transportistas y acampó con ellos en las proximidades de una carretera de las afueras de Río de Janeiro.
La huelga ha puesto en jaque la producción de varias cadenas industriales, inclusive las de las empresas automovilísticas Ford y Volkswagen.
La industria Sadia, una de las mayores productoras de alimentos en Brasil, dijo que un millón y medio de pollos destinados al faenamiento y consumo murieron debido al bloqueo de carreteras. Productores de leche dijeron que un millón de litros de leche estaban en peligro de malograrse y pidieron la acción del gobierno. Las pérdidas también eran grandes para el sectores de frutas y legumbres.
La medida de fuerza es apoyada por 700.000 conductores de 20 estados, la casi totalidad de los camioneros de trayectos largos, quienes detuvieron sus vehículos uno al lado de otro a lo largo de varios kilómetros en los caminos de acceso a las mayores ciudades de Brasil, en demanda de mayor protección policial y la rebaja en el costo de los peajes.



          
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