La tentación más grande sería empezar a analizar el partido del próximo domingo entre San Luis y La Plata a partir del resultado de anoche por la Copa Federal. Evidentemente y por la suma de golpes que recibió en el último tiempo, los canarios arrancarían bastante por detrás de sus rivales en la lucha por quedarse con este primer enfrentamiento entre ambos en este 1999.
Sin embargo, el bajo nivel de rendimientos de ambos equipos en esta segunda fase del torneo de la URBA, abre el abanico de posibilidades para cualquiera de los dos. ¿Por qué? Porque básicamente, a la hora de que se empiece a jugar, no importará nada de lo que ya pasó, sino fundamentalmente la actitud y la capacidad para salir a jugar.
De ayer a hoy
Es claro que los dos equipos no atraviesan por su mejor momento de juego. Aquel arranque aplastante de La Plata se ha transformado en este presente de dudas y de rendimientos dispares que lo ha llevado de ser uno de los candidatos, a uno de los que tendrá que levantar (y mucho) si quiere meterse entre los mejores de la Zona "E".
San Luis no escapa a un análisis parecido aunque con aristas distintas. Los de la calle 520 habían arrancado mal, levantaron ostensiblemente, arrancaron esta segunda rueda con todo y en las últimas tres fechas, cayeron en su nivel hasta arrastrar tres derrotas consecutivas, algunas de ellas sin margen para otra cosa.
Sin embargo...
Nada de esto puede ser tomado como definitivo. A la hora de salir a jugar, no cuenta otra cosa que cómo esté cada equipo en ese mismo momento. Por eso, de poco valen los análisis. Todo cambia a partir de la motivación que existe antes de un partido tan especial como éste. Porque además de dos puntos muy importantes, está en juego el orgullo de sentirse el dueño de la ciudad, el propietario exclusivo de la alegría deportiva de ganar el clásico.
El choque entre San Luis y La Plata está a la vuelta de la esquina. Y la ciudad toda, se apresta a vivir otra fiesta especial.